Cabaye, Mata y Hazard

El mercado de invierno está a más ver de comenzar, y los equipos ya comienzan a gestionar sus posibles fichajes y sus posibles marchas con el objetivo de afrontar el final de temporada con el mejor equipo posible. El PSG, uno de los equipos más poderosos del fútbol europeo, tiene actualmente que resolver varios problemas en su plantilla. Por una parte, Mènez y Pastore pueden ser los dos jugadores que hagan las maletas desde la capital parisina, y a eso se le añade que el Inter está cada vez más interesado en Lavezzi, y que Moura quiere salir del equipo porque no tiene el protagonismo que le prometieron cuando fichó por el PSG convirtiéndose en uno de los fichajes más caros de la historia de la Ligue 1.

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El Ca$hico del maestro frente al alumno.

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Resulta curioso que a un  PSG-Mónaco lo llamen ‘Ca$hico’. Una palabra que ha cobrado mucha importancia en Francia debido a las brutalidades de dinero que han gastado ambos equipos en los últimos años. PSG y Mónaco se enfrentan por el liderato de la Ligue 1, y más, tras los pinchazos de Saint Étienne y OM. Una oportunidad idónea para ganar a un rival clave por el título y dar un golpe sobre la mesa en el campeonato francés.

Los de Ranieri, sin su base.

El Mónaco se presentará en el Parque de los Príncipes como líder de la Ligue 1. Y lo hará sin su mejor jugador en lo que llevamos de temporada junto a Rivière. Toulalan no se ha recuperado de sus molestias que le han mantenido fuera durante ya 3 semanas y no podrá disputar mañana el partido ante el PSG. Por otra parte, Ranieri, habituado a ir de víctima, ha excusado que Radamel Falcao no está al cien por ciento, por lo que si mañana el Mónaco cae ante el PSG, seguramente vuelva a hacer hincapié en este comentario. Kondogbia deberá asumir mayor peso en el centro del campo junto a un Moutinho que ha comenzado la temporada de manera muy irregular entre lesiones y suplencias, ya que Ranieri sigue sin darle muchos minutos. Por otra parte, el Mónaco ya ha despegado varias dudas respecto al encuentro ante el PSG. Parece que James Rodríguez apunta a la titularidad tras haber sido suplente ante el Lorient en la última jornada de Ligue 1. Ocampos podría ser el damnificado, y por tanto, el equipo jugaría con el clásico 4-3-3 que lleva utilizando el italiano desde la recuperación de Moutinho. Kondogbia-Obbadi-Moutinho serán los 3 del centro del campo, y en defensa, todo indica a que continuarán los Fabinho, Abidal, Carvalho y Kurzawa, quién está sorprendiendo en este inicio de temporada. Un Mónaco sin Toulalan pero que intentará ganar para ya poner una distancia de 5 puntos sobre el PSG.

AS Monaco FC 4-3-3 football formation

Un PSG en el mejor momento de la temporada.

El PSG intentará mañana ponerse como líder por primera vez en la temporada tras un inicio bastante dudoso. Laurent Blanc ‘jugó’ bastante con sus esquemas y tras varias innovaciones, parece que el 4-2-3-1 que tanta fama le dio en Burdeos comienza a dar sus frutos. Ante el Olympiacos en Champions volvimos a ver a Ibrahimovic de enganche, para habilitar mucho el juego de cara y las llegadas en banda. Cavani se situó como ‘9’ y el sueco volvió a dar un recital. Para un PSG que querrá mucho la pelota, Ibrahimovic es clave. No sólo para el juego de cara, sino para aguantar con su estriado y corpulento cuerpo y habilitar las llegadas en 2ª línea, como por ejemplo, de Matuidi. Hay pocas dudas respecto al once, ya que Alex no ha entrado en la convocatoria finalmente, por lo que Marquinhos apunta a ser titular y más tras su partidazo del martes en la Champions ante el Olympiacos, con gol incluido. Pocas dudas despeja el PSG. La única, el centro del campo. El saber si Laurent opta por un 4-2-3-1 o por el contrario buscará reforzar el centro del campo con 3 medio centros, como ya hiciese el martes. Entonces, Motta guarda la posición como pivote posicional, y Verratti-Matuidi tienen absoluta libertad para descolgarse en ataque. Este esquema también ha funcionado y apenas sufre variaciones con respecto al 4-2-3-1, ya que Ibrahimovic cobra importancia por detrás de Cavani y Lavezzi es un puñal por la banda. ¿Qué pasa con esta permuta? Pues que Maxwell o Matuidi tienen un espacio tremendo por la izquierda para crear superioridad. Algo similar a lo que hacía el Real Madrid con Roberto Carlos en sus tiempos, jugando sin extremo izquierdo. El caso es que los dos esquemas serán para intentar tener balón, con Ibrahimovic y Verrati, dos jugadores tremendamente técnicos y que se hacen muy fuertes cuando atacan en estático.

Paris Saint-Germain 4-3-3 football formation

El maestro admirado frente al alumno aventajado

No todos los duelos que se verán en el Parque de los Príncipes serán en el campo. En los banquillos habrá un duelo muy especial. Será el de Ranieri frente a Blanc. El técnico del PSG explicó en la rueda de prensa previa al encuentro que admiraba a Ranieri, tras haber estado juntos durante la temporada 1991-1992, cuando Blanc era un central ya consagrado en el fútbol y Ranieri comenzaba a darse a la fama como técnico. Blanc comentó lo siguiente de Ranieri  ‘Es un técnico muy experimentado, con las ideas claras. Ese año que estuve con él se me hizo muy corto, ya que aprendí muchas cosas de él. Me gustaría haber vuelto a coincidir con él. Mañana será muy duro ganarle, ya que es un técnico que pierde pocos partidos’, por su parte, el italiano comentó lo siguiente del francés ‘Blanc transmitía una seguridad que pocos jugadores podían hacer. Era francés, pero cuando él hablaba en francés, todos los jugadores ya le entendían por su forma de ser. Era un grandísimo jugador, y como entrenador también lo está siendo. Será muy difícil ganarle. Era como mi alumno aventajado’ Mañana sabremos el desenlace, pero la pelea Blanc-Ranieri promete ser apasionante.

El PSG de las dudas

8 de 12 suma el PSG en el inicio de la Ligue 1. No convence por juego, ni tampoco por sus individualidades. Comenzó empatando ante Montpellier y Ajaccio, para después sufrir ante el Nantes en un partido muy espeso. Blanc ha variado mucho sus esquemas desde que comenzó la Ligue 1. Primero, jugó con un 4-4-2 en el que Ibrahimovic tenía libertad para bajar a recibir y en el que Lavezzi podía moverse como ‘9’, algo que no funcionó. Con Cavani y ante el Ajaccio, el PSG volvió a jugar con un 4-4-2 en el que Ibrahimovic volvió a jugar de enganche y con total libertad para crear superioridades. Tampoco funcionó, por lo que Blanc intentó innovar.

Y Blanc innovó. Con un 4-3-3 se presentó en Nantes, dispuesto a ilusionar a sus aficionados. Llegó la primera victoria pero los síntomas no fueron del todo positivos. Motta y Matuidi se sentían muy desérticos en el centro del campo, e Ibrahimovic y Cavani tampoco estuvieron del todo a tope, a pesar de que ambos comenzaron a encontrarse de manera habitual. Allí el PSG consiguió la victoria, pero los fantasmas de las dos primeras jornadas volvieron a plasmarse en el terreno de juego.

Ya en la cuarta jornada, Blanc volvió a disponer del 4-3-3. Cavani se escoró a banda izquierda para buscar el 2 contra 1 junto a un jugador de 3/4. Lavezzi y Pastore realizaban constantes permutas para que Ibrahimovic llegase en 2ª línea con su físico y velocidad. Lo que permite este esquema es la llegada sorpresa, sobretodo con Ibrahimovic, que prosigue con su idea de actuar como enganche y bajar a recibir para bajar juego. Ante el Guingamp, los resultados finales mejoraron considerablemente respecto a los otros encuentros, pero la falta de gol y la falta de peligro en ataque posicional le volvieron a jugar una mala pasada a Blanc.

En la primera mitad, el PSG no creó excesivo peligro. Si es verdad que Samassa tuvo que realizar grandes paradas, pero la sensación es que los parisinos estaban dentro de un embudo provocado por el gran derroche táctico del veterano Lionel Mathis. Lo que hace Mathis es que se coloca delante de los dos centrales y gracias a su brillante lectura de juego, te hace confundir. Eso es lo que le pasó al PSG en la primera parte, finalizada sin goles y con demasiadas dudas.

En la segunda mitad, como el resultado iba encaminado al empate, Blanc realizó diversas variaciones. La primera fue quitar a Lavezzi para dar entrada a Moura. Era lógico: A Moura le gusta más bajar a recibir e iniciar la jugada mientras que a Lavezzi lo que busca es recibir muy cerca del área para armar su potente disparo. La entrada de Rabiot por Pastore erradicó considerablemente al PSG. El canterano posé un físico que permite aguantar más allá de la medular las llegadas en 2ª línea. Eso es lo que hizo Rabiot, intentó con su cuerpo hacer dudar a Mathis -Columna vertebral del Guingamp- y lo logró. Así, Cavani comenzó a posicionarse por detrás de Ibrahimovic para confundir a Pereira. El lateral derecho del Guingamp dejó un espacio que aprovechó Maxwell en los minutos finales. Así llegaron las ocasiones de Cavani e Ibrahimovic y las paradas estratosféricas de Samassa.

El PSG cambió su imagen pero volvió a encontrarse con problemas. Yatabaré aprovechó el espacio de Motta y Matuidi y se plantó en el área junto a Sirigu. El italiano apareció como siempre con su parada salvadora para evitar el 0-1 y lo que hubiese sido una catástrofe de alto calibre. A partir de ahí, Moura comenzó a lanzar sus clásicas diagonales por dentro para buscar el espacio. Se encontró muy cómodo y forzó varias ocasiones de peligro. En los últimos minutos, el PSG disminuyó el ritmo, pero cuando menos lo esperaba, se encontró un remate de Cavani que paró con sumos problemas Samassa. Ahí pasaba Rabiot, quién aprovechó el rechace para poner el 2-0. El PSG ha variado también a balón parado. Los rivales conocen el fuerte de Thiago Silva por arriba y ahora siempre lo defienden en zona. Cuando el plan de Thiago no funciona, Cavani lanza un sprint al primer palo para rematar a bocajarro. Así creó unas 5 ocasiones ante el Guingamp y el resultado ha sido muy positivo.

Bien, ya con el 1-0 en el descuento el Guingamp se lanzó al ataque. Llegamos a ver al eterno Mathis de delantero centro, lo que provocó un desorden circunstancial en los minutos finales y que Ibrahimovic demolió a placer. 2-0 y victoria muy trabajada de un PSG que sigue dejando muchas dudas en las primeras jornadas de Ligue 1.

Laurent Blanc. Trabajo y pólvora arriba.

Capello, Hiddink, Mancini, Leonardo (Sancionado 7 meses), Rijkaard… Han sonado muchos, muchos entrenadores para el PSG. Ancelotti no quiso continuar un proyecto que inició Kombouaré en 2011 y el elegido ha sido Laurent Blanc. Aparecerán muchas críticas en el futuro para el nuevo entrenador tras su  pasado donde pasó dos temporadas en el OM y donde tuvo el lujo de declararse anti-parisino en una entrevista a una radio francesa. Claro, que ni Blanc ni el mismísimo adivino del futuro sabría que 12 años después de aquellas declaraciones Blanc entrenaría al PSG. Justicia poética.

Definamos a Blanc. metro 90, elegante, fornido, valiente… Lo dejó muy claro en su etapa como futbolista. Blanc puede decir que es el máximo goleador de la historia del Montpellier con el que ganó la Coupe de France en 1990 gracias un gol suyo (251 Partidos, 76 goles). También puede decir que hizo doblete en 1996 con el Auxere en un equipo en el que también estaba la leyenda Guivarch. O también puede decir que en España consiguió la Recopa de Europa en 1996 con el Barcelona además de una Copa del Rey. Y por supuesto, ser uno de los jugadores que triunfó de la Francia campeona del Mundo en 1998 y de Europa en 2000. Ha sido siempre un señor que ha triunfado allá por donde ha pasado.

Como entrenador, Laurent Blanc comienza en 2007. No había podido entrenar a ningún equipo todavía y llevaba escasamente 4 meses con el título de entrenador. La decisión fue arriesgada sí, pero para triunfar en el fútbol hay que arriesgar y eso fue lo que hizo Burdeos. Se quedó muy cerca de conseguir el título y fue de los pocos que pudo hacer frente al todopoderoso Lyon que conseguía su sexta Ligue 1 consecutiva.

En 2008, el Burdeos renovaba a Blanc por dos temporadas tras convencer en la primera. Pidió únicamente tres fichajes. Un jugador para 3/4 que pudiese equilibrar al equipo (La directiva le dio a Gourcuff, un jugador que llegaba del Milán pero que no había despuntado anteriormente); un delantero para complementar a Chamakh (Gouffran fue el elegido, era la estrella del Caen por aquel entonces) y un medio centro que pudiese sostener (Placente).

La temporada del Girondins fue escandalosa. Blanc fue fiel a dos sistemas que permitían contrastes en varias fases de la temporada (El clásico 4-4-2 o el 4-1-3-2 con la presencia y libertad para Gourcuff en 3/4). La fiabilidad táctica y el acierto en algunas decisiones de Blanc permitieron al Burdeos ser uno de los equipos más flexibles ya no sólo de Francia, sino de Europa.

El resultado del buen trabajo de Blanc fue la consecución de la Ligue 1, un campeonato que rompía por fin la hegemonía casi interminable del Lyon, quién había sido el campeón de los últimos 7 campeonatos. El sostén de aquel equipo fue el ‘desconocido’ Gourcuff. Gourcuff representó lo que Blanc había anunciado a principios de temporada. Se dejó la piel por el equipo trabajando en defensa, y en ataque, dio un auténtico recital. Acabó siendo nombrado el mejor jugador del torneo y el Girondins efectuó la opción de compra que tenía sobre él.

No sólo Gourcuff era el Burdeos de Blanc. También lo fue Chamakh, un marroquí estirado y que se consagró como una bestia indomable en ataque. Junto a Chamakh, el argentino Fernando Cavenaghi era el complemento ideal en ataque posicional. Mientras Chamakh anotaba los goles, Cavenaghi fijaba a las defensas rivales y permitía llegadas en segunda línea de los media puntas. Esta fue una de las claves de Blanc en Burdeos. La profundidad de sus laterales (Trémoulinas-Chalmé) también permitían una superioridad abismal a la contra al Burdeos de Blanc. Un Burdeos que supo adaptarse a jugar sin balón, pero también con él.

Además de la Ligue 1, Blanc ganó la Coupe de la Ligue en el mismo año. En la final derrotó con suma facilidad a la sorpresa Vannes (Había fulminado a grandes equipos en el torneo) y volvió a dejar claro su flexibilidad en cuanto a esquemas se refiere.

En su tercera temporada, Blanc fichó a Ciani para complementar su defensa. Dejó marchar a Obertan al United por 3’5 millones de euros y efectuó la opción de compra por Gourcuff. El equipo era prácticamente el mismo que el de la temporada pasada.

Del 2010 hay que quedarse con la Champions League del Inter. El Inter de Mourinho que eliminó al Barcelona en semifinales. En la otra semifinal, un sólido Bayern eliminaba sin ningún tipo de complicación al Lyon de Puel que había derrotado al Real Madrid en octavos. Antes, en cuartos, el Lyon venció al Girondins de Blanc. Un Girondins que realizó un campeonato para enmarcar, siendo líder en un grupo en el que quedó emparejada junto a Bayern de Münich y Juventus de Turín. Las victorias en casa ante Juventus y Bayern volvieron a abrir a la fama al Burdeos, demostrando una fiabilidad demoledora en casa y una valentía abismal cuando viajó a Turín y Münich.

Gourcuff fue el jugador más diferencial en el Girondins de Blanc.

Blanc centró todas sus expectativas en Europa. Querían abrirse al mundo por primera vez en el siglo, ya que la última vez que había tenido una gran participación fue en 1996 cuando quedaron subcampeones de la UEFA de la mano de Zidane.

En la Ligue 1, Blanc no tuvo tanta repercusión. Acabó sexto pagando el gran esfuerzo de estar en la Champions League hasta mediados de Marzo. Gourcuff no rindió como todos esperaban y la fatiga minimizó al equipo. A final de año, Laurent dejó el Girondins, al igual que Gourcuff que se marchó al Lyon. Fue el fin de una era gloriosa para el club. Laurent Blanc fichó por la selección francesa para guiarla hacia la Eurocopa de 2012.

Como en la selección no tuvo tanto éxito, repasemos como intentaba jugar Blanc en su Burdeos.

BLANCGDB

El esquema más habitual de Blanc en Burdeos era su clásico 4-2-3-1. La clave de este sistema era el repliegue intenso que realizaba en transición defensiva, y la apisonadora en cuanto a superioridad que creaban mediante diversos movimientos a la contra.

En defensa, la experiencia se combinaba con la verticalidad. Ciani y Planus, dos centrales muy experimentados representaban a la perfección la solidez que Blanc pidió nada más llegar a Burdeos. En las bandas, dos perfiles opuestos. Chalmé tiene un perfil más defensivo de lateral que Trémoulinas. Trémoulinas fue la clave del Girondins campeón de liga. Constantemente entraba por la izquierda en fase ofensiva, ya que tenía a Alou Diarra en el medio campo para que le cubriese las espaldas. Wendel entraba por dentro para dejar el carril izquierdo a Benoit, y la verdad que funcionó a las mil maravillas.

En el medio campo, Diarra y Mennegazo ocupaban la sala de máquinas. El primero es un perfil totalmente defensivo que como hemos comentado antes se utilizaba para guardar las espaldas a los laterales principalmente. Mennegazo tampoco era un centrocampista excesivamente ofensivo, pero su potencia y llegada le daban libertad para descolgarse en ataque. Ambos eran la base del Girondins.

En las bandas, Blanc utilizó a dos jugadores que no se les puede considerar como extremos. Plâsil y Wendel ocupaban los costados pero convertían el 4-2-3-1 en una especie de 4-1-4-1 mediante un rombo en el que Gourcuff era el hombre más adelantado y Diarra se quedaba librando en tareas defensivas. Plâsil tenía libertad para bajar a recibir, iniciar la jugada, ya que era el hombre más técnico de los 4 del centro del campo. A veces el esquema podía ser un 4-3-3 con Wendel de extremo puro y Plâsil en medio campo. Wendel era más vertical que Plâsil, por lo que tenía mucha más presencia que el checo en ataque. Aún así, las diagonales hacia adentro habilitaban las permutas y llegadas de los laterales en ataque.

En ataque, toda la responsabilidad del equipo la tenía Gourcuff. Todas las pelotas llegaban a Gourcuff para que inventase algo, como si fuese un mago. Su calidad y su temple eran claves para el Burdeos en transición ofensiva. El Girondins tenía un estilo de juego ideal para él. A la contra su último pase era letal y con balón aguantaba a la perfección la pelota para mantener la posesión. Sabía adaptarse a cualquier estilo de juego. Era el buque insignia de aquel equipo.

En ataque, en el 4-2-3-1 era Chamakh el teórico titular. El marroquí tenía un estilo de juego idóneo para el Burdeos. Era un jugador de área, rematador, y con velocidad. La jugada clásica de ese Girondins era la llegada de Trémoulinas o Chalmé en la banda y remate de Chamakh. Se vio un sin fin de veces y fue una jugada que le dio numerosas victorias a Blanc. Luego en el 4-4-2 Cavenaghi bajaba más a recibir, y Chamakh fijaba a los centrales rivales.

Una maquinaria perfecta para conseguir 4 títulos en apenas dos temporadas (Ligue 1; 2 Trophée Des Champions; Coupe de la Ligue). El mejor Girondins del siglo XXI.

¿Cómo será el PSG de Blanc?

Bien, es complicado saber cómo será el nuevo PSG dirigido por Laurent Blanc. Pero viendo que normalmente utilizó en la selección el mismo esquema que tantos frutos le dio en Burdeos, el camino se despeja.

En defensa, Blanc intentará tener a dos centrales experimentados. Thiago Silva es inamovible y Alex, que parece que continuará, será el Ciani de Blanc en el PSG. En el medio campo, Blanc intentará jugar con un medio centro físico, que sepa guardar la posición y que permita las llegadas y las internadas de los laterales en transición ofensiva. Ese medio centro podría ser Motta, quién con Ancelotti en la última temporada tuvo mayor protagonismo.

En principio, Blanc actuaría con 3 medio centros. Junto a Motta estarían Verrati y Matuidi. El primero sería el Plâsil de Blanc. Constantemente bajando a recibir al medio campo para iniciar jugada. El segundo sería la pieza clave para llegar en 2ª línea, una de las mayores prioridades de Blanc en sus equipos. La llegada de Matuidi sería bien guardada por Motta, que también guardaría las espaldas a las subidas de los laterales. Por perfiles, Van der Wiel sería titular en banda derecha, tiene mucha más llegada que Jallet y ha demostrado estar en mejor forma que el francés. Junto al holandés, Maxwell actuaría en la banda izquierda. Es un lateral de perfil más defensivo a Van der Wiel, pero también ha demostrado tener características de sobra para sumarse al ataque. Todo esto mediante varios desmarques y movimientos que tendrán que realizar los hombres de 3/4.

En ataque, tenemos bastantes paralelismos del PSG al Girondins. En primer lugar, hay alguien que sobresale a los demás por su técnica. Hablamos de Pastore, un jugador que en su último año explotó definitivamente tras dos temporadas bastante irregulares en París. Pastore será el Gourcuff de Blanc, marcando los tiempos en 3/4 y siendo el jugador por el que pasen todas las jugadas de ataque del PSG. A su lado, Lucas Moura. Moura es el tipo de jugador explosivo que con espacios resulta mortal. Juntar a Pastore y Moura puede ser atronador, ya que permiten contrastar en ataque y numerosas variantes para el sistema que quiera efectuar Blanc.

Y como hombre más adelantado, el líder de este equipo. Zlatan Ibrahimovic, máximo goleador de la pasada Ligue 1 y mejor jugador del campeonato será el encargado de rematar los centros que lleguen desde las bandas o los pase que le sirva Pastore.  Toda la dependencia del PSG en ataque será suya, y, prácticamente el 90% de las jugadas se realizarán para que Zlatan pueda recibir cómodamente cerca de la portería rival. Ibrahimovic es mucho más completo que Chamakh y también puede bajar a recibir a medio campo como ya hizo esta temporada en varios partidos, por lo que las llegadas en 2ª línea cobran aún más fuerza.

Todo dependerá de Blanc, pero en teoría, el 4-3-3 es el sistema que más se adapta a sus características.

PSG

Hipotético XI de Blanc en el PSG.

*Todo este artículo se ha realizado con jugadores de la temporada 2012/2013, en un futuro puede variar mediante fichajes.

Por: Andrés Onrubia Ramos. Twitter [@AndiOnrubia]

Laurent Blanc, el favorito para sustituir a Ancelotti.

No sabemos si Ancelotti continuará como entrenador del PSG la próxima temporada. La prensa comienza a lanzar un sin fin de rumores en torno al club con mayor potencial económico del panorama europeo -Por encima del City, según un informe de ASTRA-, y Laurent Blanc ha sido el elegido por la prensa.

El ex técnico del Girondins -Con el que en su último año en la Ligue 1 consiguió el título- y de la selección francesa tendría un pre-acuerdo firmado con el club parisino para ser su entrenador en la próxima campaña. Según ‘Le Parisien’ -La misma que hace un mes adelantaba la salida de Ancelotti del PSG- Blanc ha aceptado las pretensiones de Al Khelaifi y su fichaje se podría hacer oficial tras conseguir el club el título de Liga -Sólo necesita 2 puntos para que sea suyo-.

Blanc cumple todos los requisitos para entrenar a un club con tal magnitud en el país galo. Tiene experiencia, sus conceptos tácticos son difícilmente mejorables y tiene el aval de haber triunfado en Francia, tanto jugador, con la que consiguió el único mundial de Francia hasta ahora en 1998 y como entrenador, con el que hace varias temporadas llevó al Burdeos a lo más alto consiguiendo la Ligue 1 y instaurándolo en los cuartos de final de la Champions League en 2009, siendo apeado por el Olympique de Lyon.

Si la opción de Laurent Blanc fallase -Todo esto si Ancelotti abandonase en un hipotético caso el PSG- el PSG ha pensado en tres italianos para suceder a su compatriota. El primero es Claudio Spaletti, quien dijo hace poco que su ciclo en Rusia había dado a su fin. Después llega Roberto Mancini, el que menos gusta de los 3 pero que ya ha entrenado a un proyecto muy similar al del PSG. Y por último está sonando fuerte el nombre de Fabio Capello, una leyenda de los banquillos que nunca ha entrenado a Francia, un país que siempre le ha seducido.