Christian Gourcuff. Divorcio a la vista

El periplo de Christian Gourcuff en el Lorient puede estar llegando a su fin. El padre del jugador del Lyon no está teniendo muchas alegrías en la presente temporada, y según varios medios, no ha llegado a un acuerdo para su renovación en 2014, año en el que expira el contrato del longevo entrenador que ya lleva casi 24 años en el club bretón.

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ENCUESTA | ¿Quién ha sido el equipo revelación en la primera vuelta de Ligue 1?

Finalizada la primera vuelta en la Ligue 1, es hora de hacer balance. En Fútbol desde Francia os proponemos una encuesta que engloba a tres equipos candidatos a ser la revelación en la presente Ligue 1. Por una parte, es evidente que el Lille parte con favoritismo. Los de Girard perdieron a sus estrellas a principios de temporada, y han terminado el año haciendo una cosa casi imposible: terminar la Ligue 1 este año a sólo tres puntos del PSG y estando a un gran nivel. Por otra parte está el Nantes. Les Canaris volvieron a la Ligue 1 tras varios años en Ligue 2, y tras una primera vuelta espectacular, han terminado la temporada en puestos de Europa. El podium de candidatos lo encabeza el Lorient, que pese a que empezó muy mal la temporada, ha sido el mejor equipo en Europa en los últimos 6 partidos, al encadenar una racha de 5 victorias y sólo un empate, el cosechado ante el Lyon en la última jornada. Voten y dejen sus comentarios.

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Duelo de ascendidos y revelaciones en Ligue 1

El Guingamp, noveno en la tabla de clasificación, recibirá al Mónaco, segundo, en lo que será un duelo entre ascendidos y equipos que están realizando un gran trabajo en la presente Ligue 1, a pesar de haber ascendido esta temporada. Aunque el caso del Mónaco es distinto, el Guingamp es el presupuesto más bajo de la categoría y se encuentra a sólo 3 puntos de plazas de Europa League.

El Mónaco recupera la sonrisa [Crónica]

En Nantes se presentaba un partido con muchísimos alicientes. Dos equipos recién ascendidos de la Ligue 2 situados entre los cinco primeros de la tabla y que empezaban la jornada con tan solo tres puntos de diferencia. Todo parecía indicar que sería un partido con muchísima intensidad. Un partido que recordase a los de antaño entre ambos clubes.

En este partido Der Zakarian, que no pudo contar con su pilar en defensa Papy Djilobodji, salió de inicio con su 4-2-3-1 con una línea de mediapuntas formada por Gakpé en derecha (que regresaba tras perderse el partido de Burdeos), Veretout como mediapunta en constante apoyo a los sectores externos y Bessat ocupando sector izquierdo. Arriba la sensación nantesa del momento: Đorđević, cuarto máximo goleador de la Ligue 1 con 8 goles.

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PREVIA | FC Nantes vs AS Mónaco.

Esta noche, el FC Nantes recibe el AS Mónaco en lo que es el choque de la 14° jornada de la Ligue 1.

Antes de los partidos internacionales que acaban de jugarse, el Mónaco sólo pudo empatar en el Stade Louis II contra el Evian. Ahora tercero detrás de Lille y PSG, los hombres de Claudio Ranieri están obligados a ganar para ponerse al día y sobretodo no ver al Lille y al PSG alejarse en la tabla de clasificación.

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En Avant Guingamp. Volver a ser.

Cuando hablas del departamento Bretón en Francia normalmente -Y casi siempre- sueles referirte a Rennes, siempre a Rennes. Quizás porque Rennes tuvo un esplendor autoritario a finales del siglo pasado o porque su equipo, el Stade Rennais se ha mantenido en lo más alto de la nomenclatura del fútbol francés. El derbi Bretón por excelencia fue siempre ha sido el Lorient-Rennes, y municipios como Laval, Guingamp, Callac o el propio Lorient han tenido que permanecer y buscar su historia desde el ostracismo que provocaba el Rennes en Bretaña con su presencia.

A 132 kilómetros de Rennes se encuentra Guingamp. Siempre hubo una rivalidad fría entre ambos equipos. Los hinchas del Rennes  acusaron de ‘plagiadores’ a los hinchas del Guingamp. La primera equipación del Rennes normalmente -Casi siempre- ha sido roja y con alguna raya negra característica de su región, se fundó en 1901 y 12 años después apareció el Guingamp. Un Guingamp idéntico al Rennes, con los mismos colores e incluso con un grito de guerra -Por aquel entonces, hablamos de principios de siglo- similar al del Rennes. Se desató una  rivalidad que estuvo cerca de llegar a las manos en varias ocasiones. La guerra pre-fútbol entre Guingamp y Rennes se inició durante la revolución francesa, una revolución con poco auge en Francia pero con una fuerza mayoritaria en Bretaña  denominada ‘revolución campesina‘. Se instauró en Francia a mediados del siglo 18  y trajo consigo el odio de los ciudadanos de Rennes, ciudadanos que odiaban el campo frente a ciudadanos de Guingamp que odiaban la ciudad. Allí se forjó dicha rivalidad.

La rivalidad Rennes-Guingamp se equidistó durante varias décadas. Ningún aficionado del Rennes se dedicó a observar los resultados del Guingamp y viceversa. Fueron tiempos en los que el Rennes tenía la vista puesta en un Lorient que de la mano de Christian Gourcuff asombró al mundo a finales de los 80 con un fútbol vistoso y eficaz. Por aquel entonces el Guingamp era un equipo con numerosos problemas económicos e inexistente para el fútbol galo. Finalizó el siglo existiendo, cayendo en una final de Coupe de France injustamente en la tanda de penaltis ante el Niza y con numerosas deudas, hasta que en 2002 cambió radicalmente la situación.

La temporada 2002/2003 será inolvidable para cualquier aficionado del Guingamp. Hace poco tiempo, el club realizó un homenaje a todos los componentes de aquella plantilla, precisamente antes de una final de la Coupe de France que sería histórica para el club y de la que ahora hablaremos. Un año antes, Guy Lacombe -Entrenador- había sido sustituido, puede -y seguramente lo sea- que su cese haya sido uno de los más controvertidos en la historia del club. Antes de marcharse, a Lacombe le llamaron la atención dos jugadores, él fue la persona fichó a un joven Florent Malouda que apenas había deslumbrado en Ligue 2 con el Châteauroux y a un emergido Didier Drogba. Drogba se había dado a la fama en el Le Mans y a pesar de fichar por un club relativamente pequeño en  Francia, numerosos diarios le criticaron tras ésta decisión, al rechazar al Lyon -Sí, Lyon, dos años después fichó por el OM- quiso seguir creciendo en su carrera en un club con poca historia en el fútbol francés. El destino es así de cruel. Si Lacombe no llega a juntar a Malouda y Drogba en aquel Guingamp ¿Habrían sido lo que son actualmente?

De la mano de Drogba y Malouda el Guingamp rozó la gloria. Acabó 7ª la Ligue 1, a sólo dos puntos del Auxerre, a sólo dos puntos de disputar por primera vez en su historia la antigua copa de la U.E.F.A. El Lyon consiguió su segundo campeonato consecutivo y Drogba anotaba 16 goles, 4 más que en sus 5 años en Le Mans, habiendo anotado la espesa cifra de 12 goles en 64 encuentros. Era algo casi imposible de ver para un club que estaba en números rojos.

Drogba se marchó al OM y Malouda decidió emprenderse en el todopoderoso Lyon, auténtico dominador del fútbol francés por aquel entonces. Su entrenador, Bertrand Marchand amenazó con dejar el club tras éste no corresponderle con los fichajes que el pidió para reemplazar a Drogba y Malouda. Nadie supo más del Guingamp que en aquella temporada. Finalizo en la 19ª posición en Ligue 1,, descendiendo a Ligue 2. Bertrand se vio obligado a emigrar al fútbol africano y el club continuó vendiendo a sus estrellas, entre ellas Yohan Rivière, Yahia o Souleymane Camará. La palabra rendirse no está presente en el aficionado Bretón, y por ello el Guingamp siempre creyó, creyó en un equipo por el que pocos apostaban, por el que todos daban por hecho que seguiría su derrumbamiento en las categorías inferiores del fútbol francés, creyó y logró volver 7 años después.

Año 2009. Un año después de la desastrosa Eurocopa de Francia en Austria y Viena el fútbol francés cambia radicalmente. En la Ligue 1, el Girondins de Burdeos ponía punto y final a la hegemonía del Lyon. 7 Ligas consecutivas, dos semifinales de Champions y 12 títulos en esos 7 años eran una cifra casi inigualable. En la Coupe de la Ligue, el Burdeos hacía doblete al derrotar por 4-0 a un Vannes que quiso ser el segundo equipo que conseguía la Coupe de la Ligue estando fuera de Ligue 1.

También hubo sorpresas en la Coupe de France,  una Coupe que dejó a los principales favoritos eliminados a las primeras de cambio. Pero sin duda, el aliciente de aquel torneo fue el Guingamp. Victor Zvunka, entrenador que a día de hoy, en sus 30 años como entrenador sólo ha conseguido un título -La Coupe de France con Guingamp en 2009-.  Zvunka como jugador había sido un mito del Marsella, disputó 265 partidos y consiguió una  Coupe de France. Como entrenador, en 30 años ha estado 16 equipos. Pasando del antiguo Matra Racing al Naval 1 -6ª División francesa cuando  Zvunka llegó-.

Antes de forjar la leyenda, el Guingamp tuvo un encuentro mortífero en 1/32 de la Coupe. Jugó ante el único rival con el que mantiene una rivalidad más fuerte que el Rennes. El Stade Brestois. Brest está escasamente a 60 Kilómetros de Guingamp y la rivalidad comenzó a coger fuerza en 1991. Un 1991 en el que el Brest estuvo muy cerca de desaparecer, obligando a pedir préstamos a la federación y fue Noël Le Graet quien evitó su finiquito. Le Graet era el presidente de la federación en aquel entonces y se había declarado hincha del Guingamp años atrás. Cuando Le Graet salvó al Brest los aficionados del Guingamp quemaron todas las fotos y objetos que le vinculaban a Le Graet. Desde entonces, su rivalidad ha sido atronadora.

Aquel partido terminó 2-0. Richard Soumah, goleador ese día tuvo un futuro controvertido. Un año después de su gesta con el Guingamp, Soumah anunció su fichaje por el Brest ante el asombro de los aficionados. El Brest ascendía a Ligue 1 en 2009 y que mejor manera de celebrarlo que fichar a un jugador -Al mejor jugador, porque Soumah era el más vertical de aquel equipo- del eterno rival. Obviamente, la reacción de sus aficionados os la podéis imaginar. Camisetas quemadas, amenazas de muerte… El propio jugador tuvo que presentar una denuncia a la policía. Es curioso que inmediatamente después de la denuncia tuviese que contratar a un escolta para vivir más tranquila. Pero para colmo de los aficionados bretones que aman el Brest, la temporada que viene su equipo jugará en Ligue 2 y el Guingamp en Ligue 1.  Soumah se marchó de Guingamp a Brest para poder jugar en Ligue 1, el Brest lo cedió al Angers -El Angers es un rival directo del Brest- y no quiso saber más de él. Esta temporada volvió al Brest y sólo ha disputado 7 encuentros, 4 de titular y 3 partiendo desde el banquillo. La bella historia de Soumah tiene aún más morbo. Hace varias semanas, el diario L’Equipe publicó una noticia en la que destacaba que Richard Soumah se había ofrecido volver al Guingamp. La respuesta del club fue rotunda. No querían a traidores.

Richard Soumah ante el Brest (2007/2008)

Tras el Brest, Sedan, Le Mans y Toulouse sucumbieron ante la avalancha del Guingamp. La semifinal ante el Toulouse fue la más complicada y la más espectacular del torneo. Era el Toulouse de Emana, de Gignac, de Elmander… un Toulouse que llegaba con opciones de título en Ligue 1 y siendo el rival a batir en la Coupe de France. Nuestro amigo Soumah fue expulsado cuando el equipo dominaba por 0-1. Todo indicaba a que llegaríamos a la prórroga, pero en la última jugada del partido, al más puro estilo Bretón, Badara Senê introducía el balón en la red y lograba que el Guingamp pudiese disputar su segunda final de la Coupe de France tras la de 1997. Una final que perdió en una dramática tanda de penaltis. Su entrenador era Francis Smerecki, una leyenda que explicaba a France Football años después que el Guingamp volvería pronto a vengarse de aquella final en la que nunca mereció caer. Smerecki entrena a las inferiores de Francia desde 2006 y actualmente es el seleccionador de la selección sub19 francesa.

El Guingamp jugaría su segunda final de la historia ante el Rennes. El Rennes,  rival por excelencia al que cualquier equipo bretón desea humillar algún día. Rennes, equipo más antiguo de Bretaña y localidad más poblada de la comarca. Queda todo tan bonito que para un aficionado de Guingamp, era la final soñada. Tenían que demostrar al fútbol que ellos no eran el rival pequeño de Bretaña en el que el Rennes había sido dominador desde sus inicios. Y tendría el morbo de hacerlo ante Guy Lacombe, el entrenador que dejó el Guingamp en 2002 y que había fichado a Drogba y Malouda.

Gauclim; Deroff, Bassilia, Koné, Saad; Oruma, Mathis, Colleau; Silva Alves, Eduardo, Soumah fueron los once guerreros que salieron al Stade  France el 9 de Mayo de 2009 a las 20’45.  Resulta curioso que de estos once no quede nadie en el Guingamp de ahora. Fue un partido muy igualado y con pocas ocasiones. En el minuto 69′, el estadounidense Bocanegra adelantaba al Rennes. La final parecía decantada para los de Lacombe, pero el brasileño Eduardo se vistió de héroe. Anotó dos goles en 10 minutos, dejando en evidencia a una de las mejores defensas de Francia en aquel entonces -Hansson y M’Bia-. Fue el año en el que Eduardo se dio a conocer en Francia tras haber despuntado años atrás en el desconocido fútbol suizo. Guingamp se convertía en el primer equipo que lograba ganar la Coupe de France -La reformada Coupe de France- estando fuera de la Ligue 1.


Guingamp retrocedió en el tiempo para mal un año después. Fue degollado por el Hamburgo en la Europa League y en verano perdió el 90% de la base del equipo. Soumah se marchó al Brest, Eduardo al Lens y Gilson Silva sorprendía al dejar el club para firmar por el Ceuta.

Zvunka no pudo emular el milagro y puso fin a su etapa en el club de la peor manera posible. Descendió a National, y fue destituido. Todo parecía un flashback, un retroceso en el tiempo. Un descenso que podía poner punto y final a la existencia del club, un descenso que echó por la borda los méritos cosechados la temporada anterior. Un descenso que hizo perder al club casi 3.000 abonados y que el estadio pasase de ser el mayor en afluencia en Ligue 2 al tercer menos visitado en National.

Zvunka fue destituido. Jocelyn Gourvennec cogía el testigo de  Zvunka, otro ex del OM en el que su único logro como jugador había sido el de disputar la final de la antigua Copa de la U.E.F.A en 1999. En la que un Parma entrenador por Alberto Malesani daba la campanada ante el OM, favorito en la final y hambriento para revalidar su segundo título europeo tras la Champions de 1993.

El nombramiento de Gourvennec como entrenador no gustó a nadie, bueno, sólo a la directiva. Gourvennec como jugador estuvo dos años en el Rennes. Otra vez el Rennes, siempre el Rennes. No vamos a volver a mencionar la rivalidad porque nos podríamos pasar siglos. Fue presentado Goruvennec y los aficionados le recordaron el 2-1 del Guingamp dos años atrás. Él se lo tomó con filosofía.

Gourvennec se caracterizó por ser fiel a sí mismo. No necesitó el mejor equipo, ni los mejores recursos para ascender a Ligue 2. Optó por confiar en jugadores jóvenes y el experimento no le pudo salir mejor. Knockaert se convirtió en la estrella del equipo con 20 años y el veterano Mathis, jubilado en su llegada a Guingamp en un líder en el campo. Con un presupuesto mínimo, Guingamp volvía a la  Ligue 2 en la última jornada, acabando 3ª.

Gourvennec renovó por el club y en su primera temporada estuvo con posibilidades de ascender hasta la última jornada. Un espeso final  le privó de volver a Ligue 1 10 años después de su dramático descenso. En esta campaña, un jovencísimo Imbula cogió las riendas en el medio del campo y formó una pareja demoledora junto a Knockaert. Imbula continuó al contrario de Knockaert. El internacional U21 se marchó al Leicester City tras rechazar al Lyon y al Burdeos. A día de hoy pocos siguen entendiendo su marcha.

No suelo creer en las casualidades ni creencias, pero sí fue curioso que el Guingamp acabase 7ª en Ligue 2 10 años después de su séptimo puesto en la Ligue 1. Gourvennec volvió a ser fiel a sí mismo. No fichó a ninguna estrella y se encomendó a Cédric Faure, un mito del fútbol francés y la pieza idónea para el proyecto al tener una amplia experiencia en Ligue 2. Había ascendido con el Toulouse en 2003 y con el Stade Reims en 2012, y se convirtió en el primer jugador que lo lograba tres veces al ascender con Guingamp. Difícil es situar  a algún jugador a su altura en la historia de la Ligue 2.

Imbula continuó en el club y se convirtió en un abusón en el campo. Su superioridad era de tal calibre que equipos como Atlético de Mardrid o el Milán preguntaron por sus servicios a mitad de temporada.  Lo sellaron en 9 millones de Euros. Pero sin duda, la sorpresa mayúscula en el ascenso del Guingamp ha sido Mustapha Yatabaré. Gourvennec lo fichó del US Boulougne. Y en su primera temporada fue duramente criticado al no anotar ni un sólo gol. Pero tras la salida de Knockaert y el bajo rendimiento de Atik y sobretodo, de Fauré en ataque, Yatabaré explotó definitivamente. Gourvennec le hizo jugar de delantero centro cuando él había estado durante toda su carrera actuando desde la media punta o partiendo desde la banda. Fue el cambio que le hizo ser grande, que nos hizo recordar a Drogba durante su etapa en Guingamp.

Yatabaré es un portento físico puro, mide más de 1’80 y con su corpulento juego de espaldas y su velocidad es complicado frenarle. Cuando actuaba en la media punta, no encontraba exactamente su posición idónea. Se asociaba muy lejos de la portería, el alimento que le faltaba para ser una bestia indomable. Esta temporada, ha anotado 25 goles y ante el histórico Lens batió un récord. En un partido en el que el Guingamp derrotó por 7-0, sí, 7-0 al Lens, Yatabaré se convirtió en el jugador que más rápido conseguía un hat-trick en la historia de la Ligue 2 al  en apenas 20 minutos. Ha terminado la temporada como pichichi en solitario de la categoría.

Y por fín, Guingamp conseguía volver a la Ligue 1 una década después de la emigración de  Drogba y Malouda. Pocos creyeron en Gourvennec, el ex del Rennes, el ex del eterno rival. Casi nadie creyó en el ascenso principalmente porque cada verano el club se veía obligado a vender a sus mejores jugadores. Había deudas, sí, y poca estabilidad, también.  Bretaña volvió a ser grande, volvió a relucir su espíritu en el que nunca se de por vencido.  La temporada que viene, tendremos a Lorient,  Rennes y Guingamp en la Ligue 1. Una rivalidad que retornará al pasado, una rivalidad que sobrepasará los límites y que prometerá ser apasionante. Lo veremos en 2014, la espera valdrá la pena.