Blaise Matuidi, la progresión constante

En este nuevo proyecto del PSG que arrancó su tercera temporada desde la toma de mando de los Qataríes todo el mundo habla de las dos grandes estrellas Zlatan Ibrahimovic y el recién llegado Edinson Cavani. Pero lo cierto es que otro jugador que llegó el primer año de ese nuevo mandato de Oriente Medio se ha ganado rápidamente el respeto de su público sorprendiendo a muchos expertos. Ese jugador se llama Blaise Matuidi y desde que aterrizó en la capital procedente del Saint Etienne a cambio de 10 millones de euros (más Jérémy Clément) se ha ganado un puesto tanto en un PSG lleno de estrellas como en una selección nacional que se apoya en su fortaleza para construir su juego. No por nada fue el jugador parisino que más partidos jugó en la temporada 2012/13 (64), Blaise es sencillamente indispensable para el proyecto.

Matuidi sigue creciendo pasito a pasito

El joven Matuidi nació en Toulouse hace 26 primaveras y pasó su infancia en las afueras de Paris junto a sus padres angoleños. Blaise por su parte se siente más congoleño que angoleño ya que sus padres debieron dejar su país por culpa de la guerra para vivir en Zaire (actual República de Congo) cuando él era aún muy pequeño. Con 6 añitos llega a Fontenay-sous-Bois y empieza rápidamente a codearse con la pelota jugando primero en el “campo verde” del barrio de la Redoute y un poco más tarde para el US Fontenay. Después llega al Club Vincennois y al US Créteil donde su talento está ya muy por encima de la media lo que lo lleva a integrar el INF Clairefontaine, el mejor centro de preformación de Francia. Con 15 años el Olympique Lyonnais se fija en él e intenta llevárselo para formarlo en su prestigiosa cantera pero el joven jugador y su entorno prefieren esperar y finalmente hacer caso a Jean-Marc Furlan que le haría debutar en el ESTAC de Troyes con 17 años en la Ligue 2 en 2004. Su entrenador no le da mucha continuidad en el equipo pero entra en los planes del seleccionador sub 18. En su segunda temporada y la promoción en Ligue 1 Furlan decide darle más importancia y le hace debutar en la elite francesa con 18 años y 3 meses frente al Nice en el Stade du Ray. Sus excelentes prestaciones en su segundo y tercer año en la región Champaña le lleva a entrar regularmente en las selecciones de jóvenes de Francia. 11 meses después de debutar con la sub 21 francesa frente a Bélgica en Bayeux decide mirar más arriba y firma por el ASSE.

Matuidi en el Troyes.

El “terrain vert” mostró el camino

Seguro que Blaise no se imaginaba de pequeño cuando pisaba ese campo llamada “terrain vert” en su barrio que justamente llegaría a firmar por el histórico club des Verts anos más tarde, lo que empezó como una anécdota se puede ver como un gesto del destino ahora. Saint Etienne y Laurent Roussey confían mucho en él y se hace con un sitio en la medular con Landrin. En su primera temporada como Stéphanois, ningún jugador juega más partidos que él con la camiseta del ASSE (37). Iba a ser el principio de una bonita aventura con el club de las afueras de Lyon, con el club del Chaudron Blaise se va hacer grande. El 17 de Mayo de 2008 el destino volvería a cruzarse con el centrocampista que formaría parte del equipo que venció por 4-0 al Mónaco para clasificarse para la Europa League el día de su centenario en Ligue 1. Las estrellas se alinearon de nuevo para echar una mano a un joven jugador de 21 años que sólo empezaba a mostrarse al mundo. Su enorme temporada le permite llevar orgullosamente el brazalete de capitán para los 3 próximos anos. En lo deportivo las cosas no le van muy bien al ASSE que flirtea con el descenso en 2008/09 y 2009/10 pero aun así Blaise sigue siendo regular. Durante un partido de Ligue 1, frente al club de su ciudad natal Blaise tendrá que lidiar con el cabreo de su compañero Dimitri Payet (hoy jugador del OM) que le asedió un cabezazo e intentó llegar a las manos con él antes de que el árbitro del encuentro separe a los jugadores. Ese pequeño incidente no cambiará nada para Blaise que seguirá siendo de los más constantes del campeonato y en julio del 2011 su estatus iba a cambiar de una forma drástica. Pese al interés de varios clubes como el Arsenal, la Roma o el Liverpool, el jugador decide volver dónde todo empezó y ficha por el PSG.

Subiendo el nivel para ponerse a la altura del proyecto

Habiendo ya sido convocado con la absoluta, Blaise conocería la presión de un gran club con un nuevo proyecto lleno de prestigio y ambición. Pese a la competencia en su puesto logra ganarse la confianza de su entrenador Antoine Kombouaré a base de trabajo. El que se crío en Fontenay cambiaba de mundo por completo pero eso nunca le asustó, aceptó las dificultades para poder pasar por encima de ellas. Pese al cambio de entrenador en invierno y la llegada de Carlo Ancelotti seguiría siendo inamovible en el centro del campo, era tan importante para el club que el entrenador italiano aseguró que era uno de los mejores centrocampistas del mundo. En el esquema de árbol de Navidad de Carletto, el jugador toma otra dimensión y viene a ser uno de los más elogiados de la Ligue 1. Sin duda el partido que lo cambió todo para él fue el del empate a uno entre Francia y España en el Calderón en Octubre del 2012. En “el mejor partido de su carrera” lograba frenar a la selección española casi el solo para lograr una gran hazaña bajo la maravillada mirada del mundo del fútbol. Ya no habría ninguna duda, Matuidi era uno de los mejores y lo volvería a mostrar en su primera temporada con el PSG. Desde entonces Blaise nunca ha dejado de crecer futbolísticamente, con Ancelotti y ahora Laurent Blanc el de Toulouse sigue progresando hasta tal punto que nos podemos incluso preguntar dónde está el techo para él.

Parece no tener límites, intercepta todo lo que pasa por su lado e incluso ha aprendido a sumarse al ataque para dar soluciones a sus compañeros. Su físico es un plus para el club y la selección, su entrega es siempre máxima y se ha convertido en el modelo de varios jóvenes del club parisino. No en vano ha llegado a ganarse el nombre del nuevo Claude Makélélé. Hoy en día en este proyecto que ya va cogiendo una forma espectacular en Ligue 1 y en Europa es muy difícil ver la real aportación de un jugador como Blaise Matuidi que debe trabajar a la sombra de los mediáticos Ibra, Cavani o Thiago Silva pero sus compañeros bien sabe que su presencia en el once es vital en cada encuentro. El hecho de poder ser uno de los mejores con la camiseta de club de sus amores hace que Blaise viva un sueño, y visto lo visto ese sueño está lejos de acabarse. Con la mirada puesta en Brasil y en su primer gran torneo internacional sigue haciendo lo que mejor se le da, trabajar. En los últimos 3 años, las estrellas han venido y se han ido de este nuevo PSG, pero el pulpo Matuidi siempre ha sido fijo en el epicentro del equipo, por algo será…

Por: Nicolás Faure (@Nicomentarista)

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